La historia de la OJE, según ” El Jefe”

 Comentario del libro “Historia de la OJE”, de Jose Ignacio Fernández de Carranza

por Fernando Ramón Blanco Martín.

Ex-director de los Círculos mixtos  “San Fernando” de arqueros y “´José Antonio“ de cadetes, en León.- Ex-presidente de la Junta Juvenil Nacional- Especialista de Aire Libre en el II Campamento Nacional Mixto, celebrado en los Palancares- Panipeisebastor de la Almugaverias de Cameros, Conca y Pardominos-Convocante del I Foro Nacional de Aire Libre celebrado en Sahagún de Campos-Guía Nacional de Aire Libre- Gran Drungario de la Alta y Gallarda Orden Almogávar

Antes de nada debo decir que me sorprendí cuando al dirigirme a la primera librería que me pillaba de paso, en la ciudad en la que estoy de manera ocasional,  con el fin de encargar un ejemplar del citado libro, me encontré con un montoncito de ejemplares en un lugar bien visible de la librería en la sección de historia de España  presuponiendo que, dado lo extremadamente aleatorio de la muestra, la distribución y el tamaño de la edición debería de ser más que aceptable. No había sucedido lo mismo con los volúmenes del cincuentenario.

A la salida, una vez adquirido mi ejemplar, vi otro en el escaparate que da a una de las calles principales de la ciudad. Un primer logro parecía  conseguido: situar a la OJE en el centro de la noticia. He visto, recientemente, alguna nueva reseña de la propia editorial, difundida  por Europa-Press, que me confirma lo que pienso. Hace falta saber si ese primer efecto tendrá otros resultados o si, como pasa con muchas otras publicaciones, tendrá esta una vida efímera y pasaran esos ejemplares, en corto espacio de tiempo, de las principales estanterías al  último rincón de la librería y de ahí a engrosar las listas de los libros de ocasión o a las estanterías de cualquier cafetería de moda como elemento decorativo. Muchos ejemplares de “la primera historia” siguen empaquetados en sus cajas de origen, según me cuentan.

En una primera lectura confieso que me he quedado muy frio. Mucho de lo que se cita, ya me suena de los libros del cincuentenario. No los tengo a mano pero puedo asegurar que hay bastantes textos  literales, algunas anécdotas que ya conocíamos de boca de comunes amigos,  escasas  correcciones y añadidos sobre lo que echamos en falta en  aquellos volúmenes, alguna nueva historia intrascendente para lo que se pretende contar y muchos versos sueltos que me sugieren una pregunta: ¿aquellos primeros volúmenes no fueron pormenorizados, rigurosos y cargados de venturas y desventuras de la OJE? , o lo que es lo mismo, ¿Cuál es la verdadera historia?, ¿aquella o esta?

Me han desconcertado, sobremanera, los contenido de algunos capítulos: Las Juntas Juveniles, La Almugavería o la OJE mixta;  supongo que es porque estuve más cerca de esos temas, en su momento.  

La Jefatura Central de la OJE, a cuyo frente se encontraba Braulio Rodríguez Couceiro estaba involucrada en dar un gran cambio en el funcionamiento de las Juntas Juveniles. Hasta ese momento la presidencia de la Junta le correspondía al propio Jefe Central, ahora se trataba de dar un nuevo paso en la participación de los afiliados que ya se había iniciado ese mismo año en las elecciones de las Juntas Juveniles Locales y Provinciales siguiendo lo que se estipulaba en los nuevos Reglamentos dictados desde la propia Jefatura Central

Así lo hemos contado en “Huellas” y, ahí, también se relata como en el V Pleno de la Junta Juvenil Nacional se nombra, de acuerdo a los nuevos Reglamentos, al primer Presidente de la Junta salido de las filas del movimiento juvenil. Entre 1971 y 1975 le siguen otros dos presidentes elegidos de la misma manera. Dicho esto, detecto dos errores de bulto:

El primero se incurre al querer  introducir uno de los muchos nombres que entran en esta publicación como con calzador, tratando de dar mayor relevancia a la historia. Se cita a un personaje muy controvertido en los últimos 20 años” como el Presidente de la Junta de 1968. Hay que corregir este dato dado que el Presidente, según reglamento, era el Jefe Central, en este caso Juan José Yago; sí acaso el personaje citado sería nombrado Presidente o Secretario de alguna de las ponencias o grupos de trabajo. Lo habitual, hasta 1973 era nombrar, de entre los asistentes, a un Secretario de la Junta y, luego, los grupos de trabajo, que eran coordinados por un miembro de la Jefatura Central,  nombraban un Presidente y un Secretario de entre los representantes adscritos a los diferentes grupos. Así lo hemos documentado en “Ver aquí”.

El segundo error se comete al citarse el autor como presidente del VI Pleno de la Junta Juvenil celebrado en 1973. A su finalización, la Junta emite un comunicado en el que – entre otras cosas – que tampoco se citan – se reclama la mayoría de edad a los 18 años, tal como se cuenta, el ¿error? consiste en que la Junta Juvenil Nacional tenía su propio Presidente elegido de acuerdo a la nueva reglamentación, en vigor desde 1971, con total independencia de la Jefatura Central. (Ver aquí)

Nada se dice sobre los cientos y cientos de afiliados que conformaron las juntas juveniles, locales, provinciales y regionales –de las que tampoco se habla- Y nada se dice de las muchas Comisiones de trabajo sobre temas tales que: Los estatutos, las Recompensas, los  reglamentos internos, los becarios colaboradores, la participación política, la uniformidad, la participación de la mujer… cuestiones que se trataron, reflexionaron y discutieron acaloradamente en las diferentes reuniones a todos los niveles.

Se debería contar también, para ser justos con la historia, que, en muchas ocasiones, a la Junta y en concreto a sus máximos representantes, se les utilizaba como “floreros” en momentos en los que la representación juvenil era interesada para quien desarrollaba los diferentes actos pero, al igual que se cita al Presidente de la Junta Juvenil Nacional en el momento de hacer el ofrecimiento al Jefe del Estado en los jardines del Palacio del Pardo y se recoge el texto de sus palabras junto a las del Ministro  y las del propio Jefe de Estado (Capitulo extenso titulado en el libro “El último adiós” ), falta  contar – y aquí me voy al capítulo que se titula : El I Día Nacional de la Organización”– las palabras de “Compromiso” que pronuncia el Presidente de la Junta Juvenil Nacional en representación de los ¿8.000? afiliados allí reunidos y de los ¿Cuántos decenas de miles podría poner aquí  sin equivocarme? que formaban el conjunto de la organización:

“ …Queremos ver una España entera, armónicas, fuerte, profunda y libre: libre como Patria, que no soporte  mediatizaciones extranjeras ni trato colonial en lo económico y libre para cada uno de sus hombres ..”

Curiosamente hay una novela histórica, “Cuando juntos caminábamos” publicada en Teruel, en la que se cita el momento y parte del contenido de ese discurso, que aquí se ¿olvida? citar.

https://i1.wp.com/www.laoje.org/conmemoraciones/74_valencia/valencia74_balcon_2.jpgTampoco se cuenta nada sobre el Homenaje de la OJE a Valencia en el que el Presidente de la Junta Juvenil Nacional, en nombre de sus representados, se dirige al alcalde de la ciudad:

“Durante 10 días, 700 afiliados de la OJE han recorrido la geografía de la provincia valenciana, aprendiendo sus costumbres, admirando su trabajo y reconociendo vuestra misión en la entrañable tarea de hacer Patria..

 Estoy seguro de que a partir de mañana, cuando nosotros y nuestras mochilas cargadas de recuerdos vayan llegando a las diferentes provincias de España, serán las doscientas cincuenta mil gargantas de nuestra Organización las que griten. ¡Visça Valençia!.”

Y falta decir que fue el Presidente de la Junta Juvenil Nacional acompañado de los miembros de la Permanente Nacional y del equipo dirigente Nacional – que es justo decir que eran los que habían preparado la entrevista- quien acude al despacho de Pilar Primo de Rivera para reclamar la integración de los miles de colaboradoras, a quienes también se quería representar allí, como afiliadas de hecho de nuestra organización. Estamos en 1973.

Nada sobre las primeras Asambleas y Reuniones de afiliados, de los primeros años 60, Nada sobre el Consejo Asesor, órgano consultivo de la segunda etapa. Y una escasa línea para  la Junta Juvenil Nacional actual que representa a los menores de 20 años”  y cuyos miembros, poco o nada van a poder conocer sobre estos órganos  a través de la lectura de la página con la que el autor despacha esta intrahistoria dentro la historia que nos cuenta.

En el capítulo de la Almugavería, que no me refiero a la “Almogavería” ni a los cursos de Aire Libre, hace falta tener poca memoria o pocas ganas de contar que fueron el recién nombrado Director de la Escuela Nacional de Aire Libre: Ángel Fernández Córdoba  y el Jefe del Servicio Nacional de Actividades: Fernando Gil García quienes llamaron a Fernando Orte Zamora, Guía Nacional de Aire Libre y número 1 de la primera promoción de Guías Acampadores para tratar de resurgir, en 1979, los cursos nacionales de Aire Libre Falta decir que es Orte, en compañía de otro buen amigo suyo, quien crea la “Almugavería”  como una nueva “Dinámica de grupos” y falta reconocer que de sus tres primeras y sucesivas convocatorias  surgen los almogávares que se harán cargo de nuevos  grupos y Escuelas Provinciales de Aire Libre y se cimentan las bases para que hoy se siga hablando de esta actividad.

Resulta que hay un capítulo para este asunto pero ni una línea para  sus autoría. Silenciar al creador de esta actividad, afiliado a la Oje maña en el año 60, Jefe de Escuadra, Jefe de Centuria, Director del CJC, Jefe provincial, “F” al mérito en el servicio en todas sus modalidades  – la de oro, curiosamente se le entrega en un homenaje pocos meses antes de su muerte-  no deja de ser incoherente cuando en “la otra historia” había tenido un hueco. Seguramente el no rendir a “El jefe” tributo y pleitesía de manera incondicional le ha costado figurar en “esta otra historia”.

 Y ya que vamos de anécdotas, aquí va una bien curiosa que tiene algo que ver con el asunto: el título de “Señor de todas las huestes” que ha quedado finalmente, según parece, en “Señor natural de todas las mesnadas” fue el título propuesto por “los fernandos” para referirse, dentro de la jerga almogávar,  al Jefe Nacional de la OJE y que, según se deduce,  tanto le ha gustado. ¡Dios que buenos vasallos si hubiera habido buen señor!

El tema de “La OJE mixta” lo despacha el autor con tres apuntes, una reunión  con tres altas dirigentes de la Sección Femenina sobre temas de la OJEF tras la que se adelantan a la formación de grupos mixtos dependientes de esa Delegación Nacional, la inmediata respuesta de la Jefatura Nacional acordando el cambio de estatutos para permitir la afiliación femenina en la OJE y  el relevo en sus funciones como Jefe Nacional decretado por el Delegado Nacional.

 Queda muy corto el capítulo al no recoger la participación durante  años y  años de cientos y miles de colaboradoras repartidas por varias provincias integradas de facto en las distintas unidades de encuadramiento en los grados de arqueros y cadetes. Falta decir que los afiliados de la OJE practicamos una labor de reconocimiento de la igualdad entre ambos sexos ejerciendo de “feministas” convencidos. Falta decir que, desde las Juntas Juveniles tal como ya he contado,  luchamos por la integración. Falta decir que se consiguió sacar de la reunión con Pilar Primo de Rivera la convocatoria de los dos primeros – y únicos- campamentos nacionales mixtos bajo la tutela de las dos Delegaciones. Falta contar nuestro total desacuerdo con la creación de la OJEF. Falta decir que nos pareció totalmente ridícula la figura de aquellas “Jefas Provinciales adjuntas”  impuesta por la Sección Femenina como contraprestación a las concesiones otorgadas de mala gana, sobre todo por algunas dirigentes  nacionales de la Sección Femenina.

Dice “El Jefe” o si no lo dice lo deja intuir que fue el cambio de estatutos permitiendo la afiliación femenina lo que le llevo a su destitución.  Puede que fuese por eso o porque el alto mando entendiera que se separaba de los fines para los que fue nombrado.

En el capítulo titulado “Matar moscas a cañonazos”  se cuenta como el todopoderoso Carrero Blanco pone en marcha la maquinaria para recuperar las viejas adhesiones al régimen utilizando todos los recursos a su mano y como “en un intento tardío de recuperar a a juventud española para el Régimen, éramos sospechosos de desafección, por lo que era preciso acentuar nuestra españolidad y adhesión.” Es el momento en el que se incorporan distintos oficiales del ejército a nuestras actividades y al entorno de las jefaturas  de la OJE. Lo que no se cuenta es que, previa a esa operación, se decide cesar como Delegado Nacional a Gabriel Cisneros y se nombra a Guillermo Fernández Julvez  quien a su vez viene a cesar a Braulio Rodríguez Couceiro como Jefe Central para nombrar al autor del libro como su sucesor.

¿Cuáles eran las nuevas directrices que Julvez, por encargo del alto mando, trasmitió a “El Jefe” respecto de nuestra Organización?  Nada se cuenta de esto y quizás en el incumplimiento de ellas estuviese la razón de su relevo, que de ser así, le acercaría al grupo numeroso de afiliados y dirigentes que habíamos denunciado el relevo de CisnerosBraulio por entender que era un paso atrás en la línea de aperturismo que había iniciado la Delegación Nacional respecto a la participación juvenil, con la que estábamos comprometidos.

Y un apunte sobre el  capítulo de “El Estilo”. Sí, como se dice, “cuidar del estilo fue nuestra permanente preocupación” y “Convertir a nuestra Organización en una especie de “Aristocracia de la conducta” debe de ser nuestro objetivo final”  ¿Cómo encaja en esto la constante alusión a los intransigentes, los puristas, los del tendido 7, los del dogma por bandera, los de la mirada en su propio ombligo, los del altar de la nostalgia, los de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, los de la añorada inquisición, los de la vara de medir ortodoxias ajenas, los de la media docena de frases aprendidas de generaciones?

Siempre los que no han rendido tributo y pleitesía incondicional han pasado a engrosar las filas de “los enanos”, y de los “traidores”  mientras se resaltaba que “nos  acercaremos a nuestro estilo en la medida en la que  nos alejemos de conceptos tan habituales y asumidos por la sociedad de hoy como: la zafiedad y la retórica, la improvisación y la mediocridad, la hipocresía y la jactancia, la frivolidad y la vulgaridad, el hedonismo y la pedantería.” 

No tengo ni tiempo ni, puede que ganas, de extenderme capítulo por capítulo. Confieso que me ha costado escribir estas líneas – que ya me parecen muchas- porque se me escapaba en una primera redacción mucha rabia  que he tenido que ir atemperando. De modo que termino con alguna pregunta.

¿Qué aportan a la historia de la OJE las anécdotas de “el  saco de carburo”, “el hombre bala”, “el  libro de Eduardo Frei”,” la matequilla para hombres”,  “el viaje a Segovia con Adolfo, “el poderoso caballero”o “la hojita”?

¿Por qué no se habla de la estructura humana  de las Jefatura locales, provinciales y de la propia Jefatura Nacional? ¿No cuentan, los equipos,  las personas?

¿De qué sirve hacer trascripción de la Promesa y de la USIA si luego no hay ni una palabra de actividades concretas donde se han desarrollado esos principios como han sido el Día de la madre, la vigilia de San Fernando, los multitudinarios actos de renovación de la Promesa, las Misiones Juveniles, los homenajes a Valencia o a  Santa Teresa entre otros muchos ejemplos?

¿Por qué tantos silencios clamorosos de personas y situaciones concretas? ¿Por qué ni una sola palabra para los miembros del Consejo Rector que toma la decisión de llamar al autor de este libro para hacerse cargo de la OJE?

¿Por qué no se cita el acto simbólico de entrega de la Autonomía funcional  y organizativa de la OJE por el Delegado Nacional al Jefe Nacional, celebrado en  San Millán de la Cogolla?

¿De qué sirve nombrar a tantos afamados deportistas -algunos de los cuales no fueron de la OJE- si no se cita la labor desarrollada en los numerosos grupos deportivos, ni las Competiciones Nacionales de este grupo de actividades?

¿Por qué solo Covaleda? ¿Y los campamentos provinciales donde acudieron todas esa decenas  o cientos de miles de afiliados y no afiliados que junto a sus familias y sus amigos ayudan a engrosar las altas cifras de españoles que tienen a la OJE en  su recuerdo por el paso por sus instalaciones?

¿Por qué no hay una sola línea dedicada a los Instructores de la OJE, a los Maestros Instructores, a los Becarios colaboradores y a los Militantes juveniles? ¿Por qué no un capítulo para los mandos especialistas y dirigentes?

¿ Sí hay un capitulo para ” El último adios” por qué no hay otro para ” El adios postrero”?

 Se dice en la contraportada del libro: “Esta obra trata de hacer justicia con la OJE como modelo asociativo ejemplar y permanente escuela de líderes”. Cuando iniciamos el Proyecto de Huellas con el fin de ayudar a formar la Historia de la OJE –proyecto que no se digna citar el autor- conveníamos que teníamos que ser diligentes para evitar que alguien, mal intencionado, relatara nuestra historia a su manera. Se trataba de dejar documentados, nombres, datos, fechas, situaciones, actividades, etc, para que nadie pudiera manipular los datos. No es el caso, pero le gusta recordar al autor del libro, cuando se refiere a “los traidores” aquello de : “¡Al suelo, que vienen los nuestros!”. Pues,  por ahí vamos.

Yo esperaba de “El jefe” otra cosa. No le exigiría escribir “la Historia” que, como el mismo dice, abarca muchos aspectos: fechas, nombres, sitios – algún millar de páginas tenemos recogidas en Huellas-  que, reconozco son muy difíciles de encajar en  las 313  páginas  de este libro, pero ya que se lo ha propuesto debería habérselo tomado más en serio porque esta historia, no es la Historia pormenorizada y rigurosa de la vida y ventura de la OJE que se pregona sino: “La  historia de la OJE, según “El Jefe”.

Siento, de verdad, que se haya perdido  la ocasión de contarnos  a los que vivimos hace tiempo parte de  la historia, a los que están viviendo ahora  la otra parte  y a los que no nos han conocido lo que para él ha supuesto la experiencia de dirigir  la Organización, en dos períodos diferentes durante tan extenso período de tiempo.  Un relato de sus vivencias particulares, lo que él ha aportado a la OJE y lo que la OJE le ha aportado. Sería un libro interesante.

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Responses

  1. Tienes toda la razón Fernando, creo que este libro no aporta nada nuevo, ni bueno para la Organización Juvenil Española, pues al ser un manuscrito, publicado, de “recuerdos”, que no una historia, abunda en los tópicos y en contar hechos y repartir culpas en los que aparecen, algunos con nombres y apellidos, y en los insinuados, con los calificativos que expones. Como muy bien ha indicado un fiel colaborador suyo en su muro de “facebook”, esta obra es “José Ignacio en estado puro!.

    Estoy convencido de que la historia de esta organización se está escribiendo en este momento y, por supuesto, José Ignacio tendrá el merecido lugar que le corresponde en ella, pero sobretodo estarán todos aquellos que, como dice nuestra Promesa, “hicieron de su vida un permanente acto de servcio”, en el lugar que les correspondiera, incluso desde el anonimato.La OJE es mucho más que las personas que nos afiliamos a ella; la OJE somos todos los que nos formamos en ella teniendo presente, todos los días de nuestra vida (aún hoy) los diez puntos de la Promesa (por cierto desaparecida sin causa-creo- del reverso del Carnet de ¿afiliado?¿asociado? Permíteme el genérico.

    Gracias por tu análisis y tu comentario.

  2. Totalmente de acuerdo con este comentario de Fernando Blanco, parte integrante de la verdadera historia de la OJE,como otros cientos mas de amigos que han contribuido a dar continuidad a organización y han hecho posible su existencia (esto no es historia de uno solo) podríamos citar algunos nombres significativos en esta época,Saul de Salamanca,Linaza,Saurina,Páez,Linares y Encinas en Leon,Laurentino en Toledo ,Clemente en Teruel,Porfirio Herrero en Jefatura Nacional(increíble omisión),Pedro Pablo,Chule,Lidio en Cuenca,Rivera en Santander,Gijon,Senis,Luis Mario,Juanjo y Chuso etc en Asturias,Rouco en Orense, Ramil,Cesar,Carlos en Coruña,los hermanos Gallego y Parodi en Badajoz,Juanma y Michel en Logroño,Cristóbal y Cherino en Ceuta,toda la familia Struch y demás amigos en Barcelona,Jose Carlos Guerra y Vicente en Zamora,Chao y muchos mas en Valladolid,familia Boix en Valencia,Pedro Cascales en Murcia, con todo su equipo de Náutica y,Valero,Carlos,Requena,Manolo Medina,Aduriz en Palencia,Mariscal,Victor,Storch,Brandao y Vicente, Oca,Javier Aguilar,Alberto Juste(inacabable la lista) en Madrid,algunos, verdaderas instituciones.Todos,repito todos han contribuido a la supervivencia de la OJE y no merecen ser olvidados.todos protagonistas en su medida, esto no es obrs de uno solo aunque se lo crea.
    Fdo.Fernando Gil Garcia..
    (no relato cargos y responsabilidades realizadas porque ahi estan y la historia es la historia, no se puede borrar).

  3. Adenda a mi comentario,solamente mencionar algunos amigos mas a lo dicho anteriormente,protagonistas sin duda de la verdadera historia,Julio Amare ,Orbañanos y Fernando Orte en Zaragona,Luis Urquijo en Vizcaya,Ausin en Palencia,Ovalle,Pedro Fdez Redondo en Ponferrada.Paco Villalba y Magin en Castellon,Babarin en Ceuta,Daniel Ribe,Julio Grande,Tomas Martinez,Armando Salmeron,Fausto Heras,Emilio Sanchez Eizmendi y mas y mas en Madrid,en fin seria una lista interminable de las personas repito autenticas protagonistas de la OJE (disculpas a los no mencionados) y mi agradecimiento por su aportación que entre todos logramos la existencia de la misma y quien diga lo contrario,,,miente

  4. Totalmente de acuerdo, Pani.

    El libro que comentas adolece de clamorosos silencios. Y no digo nada más.

    ¡Desperta ferro!

  5. Independientemente de razones o no razones, de que el autor haya estado más acertado para unos y menos para unos u otros, nadie humano es perfecto, que yo sepa, me gustaría aportar algo que me enseñaron en la OJE y que procuro seguir practicando: “Vivir en Hermandad con mis camaradas y ser sobrio en el uso de mis derechos y generoso en el cumplimiento de mis deberes”.

    Diérame la impresión que algunos,- ojalá me equivoque -, desde hace algún tiempo, que tanto hicieron por esta Organización, una vez relevados de sus funciones o, abandonadas por propia voluntad, sienten en su interior una voluntad de reproche a “alguien”, da la impresión de apreciarse un rezumir de rencores por hechos y situaciones pasadas, que el Servicio generoso de nuestro lema debería haber enterrado en lo más profundo del olvido.

    Nuestro refranero, el español, claro está, es siempre rotundamente elocuente y en esta ocasión “Nunca llueve a gusto de todos”, nos viene como anillo al dedo y sería presuntuoso, por parte del autor, pretender que el libro sea del gusto de todos, de ahí a “hacer sangre”, hay mucha diferencia. Y eso no es lo que yo aprendí en la OJE y sigo enseñando.

    Mi carnet de OJE, no lo tengo a mano, creo que es un 500 y pico mil, si pretendemos, que se nos cite a todos y publicar todo, yo aún conservo algún Libro de mi Escuadra “Amenhotet I” (1977), el Espasa Calpe se nos queda pequeño.

    Queridos amigos y camaradas, yo os ánimo a que aquellos que podáis y sepáis escribáis también vuestro libros, que unos puedan complementarse con otros o contrastarse puntos de vista. Yo también voy a escribir el mío y espero que lo compréis.

    ¿Os acordáis?: Entre todos lo sabemos todo.

    Francisco Javier Gallego Álvarez
    F de Oro, Guía Nacional de Estudio y Formación, A Ibérica al Mérito en el Trabajo.
    Ex-Presidente Regional de OJE-Extremadura, Secretario General OJE- Extremadura, Jefe Local Mérida, Director Prov. Formación Badajoz, Secretario Prov. Badajoz.
    Fundador y vocal Consejo Juventud Extremadura, Fundador y Presidente Consejo de la Juventud de Mérida.
    GUÍA MAYOR.
    (También he pintado paredes, fregado suelos y lavado perolas)

    VALE QUIEN SIRVE

  6. La historia de la OJE a través de la visión de uno de sus protagonistas, al cual le doy las gracias. Como todas las historias que se escriben desde la visión de una persona, se dejan atrás echos, fechas, personas… anécdotas, que para conocer la historia completa son necesarios. Por eso os ánimos a seguir adelante con el proyecto de Huellas y porque no, a escribir un libro con todos esos datos que relatais que se han dejado atras y así tener otra fuente más para saber de la historia de nuestra OJE.

  7. Efectivamente la lista de Madrid puede ser interminable, pero me gustaría resaltar y unir a los ya mencionados por Fernando, a Juan Carlos Hernandez Antuña que en mi opinión fue en su momento un referente de entrega, dedicación y de hacer bien las cosas en unos momentos delicados.

  8. Ayer escribí un comentario sobre este artículo, del que desgraciadamente no hice copia, y que no iba en la línea descalificadora, tanto de la obra como del autor, en la que van los que me preceden.

    Veo que no ha sido publicado, ha algunos no deben gustar el resto de opiniones… y luego somos los primeros en señalar con el dedo. Pero allá cada uno con su conciencia y con su particular historia o “historieta”.

    Por último recordar algo a lo que si hacía referencia en mi comentario y que es uno de los puntos que constituye nuestra Promesa “Vivir en Hermandad con mis camaradas, siendo generoso en el cumplimiento de mis deberes y sobrio en el uso de mis derechos”.

    VALE QUIEN SIRVE
    (Espero que este comentario corra mejor suerte que el anterior) Gracias.

    • Amigo Francisco Javier, desde que dimos inicio a este Blog hay 1.521 comentarios publicados que se corresponden con otros tantos enviados. Bueno, para ser exactos te diremos que hubo uno no publicado y otro que de, de acuerdo con el que lo redactó, fué modificado en parte para su publicación. Como podrás comprobar, no todos son de alabanza y apoyo a nuestra opinión, hay reproches y desencuentros, pero no hemos abierto esta línea de participación para silenciar, a continuación, aquello que no nos pudiera complacer. A las pruebas nos remitimos y ya llevamos varios años en el aire.
      Por otro lado, decirte que no disponemos de un tiempo ilimitado. Tenemos obligaciones profesionales y personales que atender. Cuando podemos, abrimos las herramientas internas del Blog y lo llenamos de contenido – no ha sido este un buen año, precisamente- y publicamos todos los comentarios que nos llegan. De modo que tu comentario está justo donde tu has querido, quizás no con la inmediatez que hubieras deseado, pero ahí está, abierto a la opinión de cuantos desean participar de este proyecto.

      • Totalmente de acuerdo.
        El libro es fantástico y recoge a los dirigentes de mayor nivel. Pero hubo muchos otros que dejaron gran huella y será imposible citar. En Castellón estaba por ejemplo Pazos-Blanco, Carlos González Padre, Luis Losada, Rafael Casas Marín de Segorbe, Manuel Cruz de Alcora, Jorge Flor del Hogar Francisco Franco, Emilio Artola, Vicente Trilles y el inolvidable y gran patriota Rodrigo Segura Royo que fue el último Delegado provincial de Juventudes que tuvimos en la provincia.
        Y seguro que otros muchos.

  9. Gracias por vuestro tiempo y dedicación. Disculpad mi impaciencia y yal vez suspicacia.
    VALE QUIÉN SIRVE

  10. Tanto en los libros del 50 aniversario como en éste último, hecho de menos una relación pormenorizada de l@s “F” de oro, verdaderos exponentes, máximos ejemplos reconocidos, de servicio… Desde el primero hasta el último… hubiera estado bien… verlos, conocerlos, reconocerlos y agradecerles su servicio a la OJE. VQS.

  11. Estaría muy bien que alguien pudiese acometer la redacción de ese opúsculo que recoja las biografías de los “F” de oro para incluirlo en los temarios de formación y darlo a los cursillistas nacionales.

  12. Acabo de terminar de leer “La Historia del Jefe”, no de la OJE. Pertenecí a la organización desde 1963 a 1969, pasando por las distintas categorías, de flecha a cadete, en el distrito de Ventas,

    El primer campamento al que asistí fue en el año 1963, Riaño – Lisboa, más de 1000 participantes, de todos los distritos de Madrid, mandado por Carlos Pérez de Lama, entre otros actos, destacaré la peregrinación a Fatima, Desfile por las calles lisboetas y la recepción del presidente portugués. Pienso que a ese campamento no asistió “El Jefe”, por eso considerándolo uno de los actos más importantes de la Historia de la Oje, ni se menciona en el libro.

    Tampoco se dedican unas líneas a movimientos muy cercanos a la OJE, y en los que a finales de los años 60, participaban numerosos afiliados de esta, asociación juvenil octubre, FES etc. Claro que esos eran “los heterodoxos” “los del tendido del 7” y otras lindezas que dedica el autor del libro.

    Un saludo y “VALE QUIEN SIRVE”.

  13. He aterrizado aquí por casualidad. Una de mis hermanas tiene una discusión con viejos amigos sobre algunas fechas y me pide que se las confirme por guásap. Como desde 1969 (tenía cuatro años, mi primer campamento, bien es verdad que no como acampado sino como hijo del jefe, “el colilla” me llamaban por lo chiquitajo que era) hasta el último, en 2010, mi vida se cuenta por campamentos, cuando hay dudas de estas me llaman a mí. Y como se ponían pesados y no me creían he acudido a la red para confirmar. Y así son las cosas, en cuanto pones expresiones como jefe de campamento en San Gúguel aparece esta maravilla que es “huellas”.

    He leído el texto inicial de Fernando Blanco y los comentarios de todos los demás. Y me vienen a la cabeza dos o tres cosas. Aclaro antes que he sido secretario nacional de Formación en los últimos 15 años de la presidencia efectiva de José Ignacio, entre 1997 y 2012, simultaneando con la dirección del CN Fernando Soto en los siete primeros y con un cargo en la ENAL los ocho últimos. Durante ese tiempo han sido famosas mis peloteras con JI porque en muchísimas cosas teníamos opiniones diferentes. Salvo alguna vez, la verdad es que eran siempre la mitad de la mitad de lo que se cuenta, pero en esa casa parece que siempre queda elegante y distinguido hablar –“no digas nada pero lo sé de buena tinta”– de cómo los líderes más queridos/admirados (y por tanto a la vez odiados/despreciados) se pelean entre ellos. Pero resulta que al final se me hacía caso en los asuntos de mi servicio, y resulta también que desde que estoy fuera de la casa de toda la gente con la que compartí afanes, desvelos (en el sentido literal de no dormir), esfuerzo y lo que algunos llaman y yo creí que era amistad (bajo concepto tienen de ella esos algunos), el único que me llama con cierta regularidad para preguntarme cómo me va la vida es José Ignacio, ese con el que, se decía, tenía broncas legendarias. De los que me doraban la píldora, de los que me miraban embelesados cuando hablaba, ninguno. Digo esto porque en fin, los que eran mis amigos (digo amigos pero algunos sois hermanos) hace 30 años lo siguen siendo todos, pero de los que crecieron arrimados a mi sombra y mi calor no tengo noticias en los últimos 6 años. Y porque como les digo a mis alumnos el primer día de clase, no esperéis de mí objetividad mientras no sea un objeto.

    El primer comentario se refiere a la expresión “señor de todas las huestes, llamado Nacional”. La primera vez que la vi escrita (no digo que no existiera, digo que yo nunca la había visto) fue en un documento de Word que estaba escribiendo yo mismo. Siendo yo JP de Barcelona, en el año 1990 publiqué una norma OJE provincial en letra gótica (los que tirábamos de Mac para esas fechas ya podíamos hacer esas cosas) para convocar los actos de la Promesa del 30 aniversario. El redactado era en castellano antiguo (inventado, claro), y la firmaba yo como “señor de las huestes de la ciudad y el condado de Barcelona porque así lo quiso la Junta de estos feudos y plugo al señor de todas las huestes, llamado Nacional”. Cuando hace unos años serví como Gran Adalid de la AyG Orden Almogávar se me encomendó sintetizar y homogeneizar todo el acervo de la tradición almogávar en un sólo texto, el “Libro de los Megaduques”, en el que creo que está recogido todo, o al menos todo lo que fui capaz de encontrar después de un año hablando con almogávares de varias edades y etapas. En 2005, coincidiendo con el séptimo centenario del asesinato de Roger de Flor, quisimos fijar aquello que nos parecía normativo en un texto con ese rango, y me tocó redactar el actual Fuero de los Almogávares, en el que se denomina “señor de todas las huestes llamado Nacional” al PN (no a José Ignacio, sino a todos los PN) al tiempo que se dice que todos los almogávares le tienen por señor natural. Eso lo escribí yo. Y como he escrito mucho seré autor de bastantes cosas de las que estaré poco orgulloso ahora; pero lo que hice como SNF o como Gran Adalid de los almogávares, incluso las cosas que ahora escribiría de otra manera, pertenecen al ámbito de mis recuerdos más felices. Sobre todo lo último, porque me permitió rendir merecido aunque siempre insuficiente homenaje (a mi manera, en silencio y sin alharaca) a mi queridísimo Ángel F. Córdoba, grande entre los grandes en todo y por todo, mis admiradísimos Fernandos (Dios mío, tenía 15 años cuando os vi entrar en Palancares encabezando las mesnadas de Conca-80 y sigo recordando la escena), mi añorado Juan Fuentes, amigo entre los amigos… No sé si la obra es digna de todos vosotros, pero así os parezca bien u os parezca mal no hay más responsable que yo para lo bueno y lo malo porque se me dio la libertad absoluta y la usé sin restricción alguna.

    El libro… Me parece que es un libro que tiene un autor y que cuenta lo que al autor le ha parecido oportuno o adecuado contar. Seguro que cada uno de los que lo habéis comentado tenéis vuestra propia versión de la misma historia. ¡Qué suerte la nuestra! Una vez en una Junta Nacional un buen chaval de esos sanotes que tiene la OJE me dijo, algo acelerado: “¡exijo que me digas lo que he de pensar!” Y como lo único que a lo mejor heredé de las muchas cosas buenas que tenía mi padre es una cierta agilidad mental lo primero que se me ocurrió, y le dije, fue “estoy aquí para hacer que pienses, no para decirte lo que has de pensar”. Pues sí. Todos podemos pensar “¿pero cómo? ¿no sale X, que fue tan importante?” Yo también he echado a faltar nombres en el libro, claro que sí; y si yo escribiera el mío todos echaríais nombres a faltar. Es la ventaja de que en esa santa casa nos han enseñado a tener nuestras propias opiniones acerca de las cosas. También echo nombres “a sobrar”, especialmente el mío: no tengo ninguna necesidad de que se me cite en libros, documentos, papeles, lo que se dice ninguna: hice como hago siempre lo que pensaba que debía hacer, que en mi caso además, tengo esa manía, suele coincidir con lo que quiero hacer. He tenido el reconocimiento de los que han querido dármelo, la indiferencia de muchos y hasta la repulsa honesta de algunos, ¡no se puede contentar a todos a la vez! Pero eso: agradezco la mención (igual que agradezco el recuerdo de lo que ha significado mi padre y mi familia), pero no la necesito para nada.

    Y acabaré con algo que espero que no os duela. Deseo que no os duela, a ninguno. Tengo yo un gran amigo en la OJE de mi misma edad, coincidimos allá en la veintena siendo de lo más follonero y broncas que había. Hace cosa de diez años le vi de pronto muy tranquilo y calmado y le dije: “ya no te enfadas como antes”. Y me contestó: “no es que no me enfade, es que ni me acuerdo de por qué me enfadaba” . Os conozco, creo, a todos. De algunos oía hablar en casa y mi padre hablando de vosotros os convirtió en personajes míticos para mí. Luego tuve la oportunidad de estar a vuestras órdenes (alguno no lo recordará) y os admiré como sólo puede admirar un arquero ilusionado y un cadete comprometido. Fuisteis para mí ejemplo de generosidad, de entrega, espejo de lo que era seguir siendo joven siendo mayor (cuando uno tiene las edades a las que os recuerdo diez o quince años de diferencia son una vida entera). Ahora os leo… y no reconozco a las personas a las que quise intentar parecerme, las que me marcaron un camino que he intentado seguir. Veo personas que tienen cuentas pendientes y a las que el paso de los años no sólo no ha curado cualquier herida justa sino que parece que las ha ensanchado. Y me jode. Mucho. (Prometo que este es el primer y último taco de este escrito.) Ningún derecho tengo porque nunca nadie me obligó a miraros con ilusión. Pero son los derechos que no tenemos los que hemos de reclamar. Y hoy os reclamo mi derecho a manteneros en el altar de los que merecen ser imitados, a seguir pensando de vosotros lo que pensaba cuando papá nos contaba cosas, a quedarme embobado con mi recuerdo de vuestra imagen igual que en otro tiempo me quedaba embobado con la imagen real.

    Perdonadme. Yo vivo en un sitio donde, ya lo sabéis, se cuestiona la unidad de España. Sigo intentando vivir mi vida con lo que aprendí y sigo prometiendo cada mañana aquello de “procurar la unidad entre sus tierras y entre sus hombres”. Pero me pregunto cómo cuernos vamos a procurar la unidad entre las tierras y hombres de España si no somos capaces de procurar ni siquiera la unidad de los recuerdos y afectos que un día tuvimos y que un día, por qué fue ya poco debería importar porque a nuestra edad hace mucho tiempo de todo, un día se rompieron.

    • Querido Alex, lo podías haber dicho más alto, pero no más claro.
      Un fuerte abrazo.
      Vale Quién Sirve.

  14. mi dilecto amigo Alex………..no es eso…no es eso….abrazos

    • ¿Qué es pues Fernando? ¿Qué pudo abrir una herida que no hemos sido capaces de cerrar? ¿Qué superó el rencor a la generosidad y al perdón demostrados en un apretón de manos o en un fraternal abrazo entre caballeros?

  15. Os admiro y me congratulo que siga vivo el espíritu que quisimos impartir.


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